Archivos para enero, 2012


Día 30/01/2012 – 12.01h
Un gigantesco asteroide se acerca mañana a la Tierra

No es ningún desconocido. Se llama Eros y es un gigantón, el segundo asteroide cercano a la Tierra en tamaño después de Ganímedes. Mide 34 kilómetros de longitud y mañana martes se acercará a la Tierra como no lo había hecho desde 1975. A pesar de sus desproporcionadas dimensiones, no supone peligro alguno para nuestro planeta. Se situará a 26,7 millones de kilómetros, lo que sigue siendo una distancia considerable, y atravesará el cielo nocturno a través de las constelaciones de Leo, Sextante y Hidra. Será fácilmente visible incluso con telescopios modestos. Los aficionados a la astronomía no pueden perderse su visita ya que se trata de una ocasión única. No volverá a saludarnos hasta 2056.

El 433 Eros es un asteroide con forma de salchicha o tubérculo de tipo S, lo que significa que está compuesto por silicatos de magnesio y hierro, los más comunes en el cinturón interior de asteroides. Fue descubierto el 13 de agosto de 1898 por los astrónomos Carl Gustav Witt en Berlín y Auguste Charlois en Niza. En febrero del año 2001 la nave espacial NEAR Shoemaker de la NASA consiguió aterrizar sobre su superficie. La sonda obtuvo más de 160.000 imágenes e identificó más de 100.000 cráteres. De esta forma, los investigadores descubrieron que Eros es un objeto sólido y no un conjunto de escombros unidos por la gravedad. Su estudio es importante para que los científicos pueden decidir cuál es la mejor manera de evitar un impacto potencial en el futuro.

Catástrofe inconmensurable

Los expertos estiman que el impacto de un asteroide de unos 140 metros puede causar una gran destrucción, y uno más grande provocaría una devastación a escala global.

Pero a 26,7 millones de distancia, Eros todavía es «algo bonito» que observar sin riesgo alguno de colisión. La revista especializada Sky & Telescope ofrece un diagrama para aquellos interesados en mirar al cielo y buscar a nuestro nuevo y enorme visitante.

NOTA: Mientras leía la nota vi la mención de Ganímedes, y pensé que se trataba de un error, ya que Ganímedes es uno de los cuatro satélites más grandes de Júpiter, los satélites que descubrió Galileo. Pero no hay error, Ganímedes es también el nombre de un gran asteroide.

 

Fuente: Diario ABC, España

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En una galaxia muy lejana, de cuyo nombre no puedo acordarme, había un Imperio estelar majestuoso, progresista y feliz.

Bajo el gobierno de Amnohtep I y su hijo Amnohtep II el Imperio alcanzó su máximo esplendor.
Setecientos setenta y siete sistemas estelares progresaban bajo el liderazgo inspirado de Amnohtep II.

En el año 1537 de la Era Imperial, Amnohtep II murió en un desgraciado accidente, a la temprana edad de doscientos cuarenta y dos años.
Por una serie de circunstancias inexplicables, la sucesión salteó rápidamente a sus tres hijos y dos hijas, y se depositó en su sobrino, quien fue coronado a la edad de setenta años como Amnohtep III, bajo la mirada aprobadora de su mentor, quien pasaría a la historia como El Consejero.

Nadie sabe a ciencia cierta dónde nació ni dónde se crió, ni siquiera el nombre o el sexo del Consejero. Los pocos que sabían, o afirmaban saberlo, desaparecían rápidamente de la escena pública. Muy pronto, aún aquellos que sabían algo, aprendieron a mantener sus bocas cerradas.

La Federación de Fourthan, con solo diez sistemas estelares, era la única entidad independiente del Imperio en esta parte de la Galaxia.
Los ciudadanos de Fourthan eran sumamente celosos de su independencia. Aunque solían enviar consejeros científicos al Imperio, los intercambios comerciales eran mínimos, y los turísticos, nulos.
El Consejero pensaba que  ésa sería una presa fácil para un Imperio cuya cantidad de sistemas estelares había permanecido constante durante demasiados decenios.

La expedición de setenta y siete naves de guerra se internó en la Federación con la confianza de quien se apresta a un simple desfile militar.

Nunca se supo más nada de esa flota. Desapareció sin dejar rastros, sin haber enviado siquiera un mensaje de alarma, o de pedido de auxilio. Nada. El espacio interestelar se tragó las naves de guerra y no se pudo encontrar ningún indicio que echara luz sobre el misterio de su desaparición.

El Embajador de la Federación, llamado con urgencia al Palacio, negó saber nada sobre el paradero de la Flota. La indignación del Emperador creció aún más cuando en tono educado, que el Consejero calificó como soberbio, el Embajador le preguntó cuál era el objetivo de una flota de guerra en territorios de la Federación.

El Embajador fue conducido, encapuchado y encadenado, a una prisión de máxima seguridad. A pesar de las terribles torturas a que fue sometido, murió sin revelar ningún dato que ayudara a esclarecer el misterio de la desaparición de la Flota.

Fueron siete años febriles. Siete años de preparaciones con un sólo objetivo. Cada una de los 777 sistemas estelares debía contribuir con 777 naves de combate. Cada nave de combate, debía proveerse con una tripulación de 777 soldados,  entre los más selectos del Imperio.
Al término de 7 años, el Consejero y el Almirante pudieron entregar el más espléndido regalo al Emperador. Para su cumpleaños número 77 le anunciaron que la Flota estaba lista.

El esfuerzo de guerra había aniquilado al Imperio. Los cobradores de impuestos ya no encontraban de dónde recaudar más fondos, y las obras de construcción habían requerido la conscripción forzosa de miles de millones de ciudadanos.

En el mediodía del día de su cumpleaños, el Emperador se dirigió al Gran Oráculo. Iba caminando con paso firme, coronado con la resplandeciente Aurola Imperial, escoltado por el Consejero y el Almirante, todos vestidos en ropajes magníficos de oro y plata, rebozantes de condecoraciones de batallas reales y ficticias.
A cada lado de la interminable alfombra que comunicaba el Palacio con el Templo, dos hileras de jóvenes vivaban al trío, arrojándoles flores al pasar, con grandes gesticulaciones, con la mirada vacía, con la sonrisa mecánica y congelada.

 

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Seis de las siete puertas del Templo del Oráculo estaban abiertas de par en par. Todo el Templo era brillo y luz. No podía encontrarse ningún rincón que no estuviera limpio y reluciente.

En la bóveda del Templo, setecientos setenta y siete diamantes, los más grandes que se pudieran imaginar, brillaban con una luz rara, interna, siempre cambiante.

El Emperador se dirigió al Gran Sacerdote y pidió ver en el Oráculo el destino de la batalla. El Gran Sacerdote le señaló las pantallas con un amplio movimiento del brazo.

El Consejero no vio nada. Tampoco el Almirante, ni el Emperador.
El Consejero se irritó, lo molestaban las pérdidas de tiempo. El Emperador se revolvió incómodo, y preguntó, no sin temor, el por qué de la ausencia de imágenes.

El Gran Sacerdote lo miró, y comenzó a hablar:

– Grandes fueron tu tío y su padre, construyeron un Imperio como nunca se registró en la historia. Sembraron igualdad, y recogieron alegría. Sembraron seguridad, y recogieron la fidelidad de sus súbditos. Tú, en cambio, sembraste opresión, sembraste odio. Y llega el momento de la cosecha. Tu recogerás Nada.

El Emperador se quedó mudo. No fue de su garganta que salió aquel grito terrible. Había querido llamar a los guardias para callar al insolente, pero el grito lo inmovilizó.
Caído a su lado, con el cuerpo contracturado, una mano agarrada a la garganta y el rostro distorsionado, el Consejero no se movía. El Emperador se arrojó al piso y en vano lo sacudió. El Consejero no reaccionaba. Todo en él era la imagen misma de la muerte. Pero lo peor eran sus ojos. Sus ojos llenos de Nada.

Levantó la vista justo a tiempo para ver la espalda del Sacerdote desapareciendo por la séptima puerta. La puerta de madera, que había permanecido cerrada desde tiempo inmemorial. Y ahora, al cerrarse la séptima puerta, la Pluma del Fénix, el Protector Imperial, se había descolgado de la puerta y caía en lentos vaivenes hacia el piso.
A cada vaivén, siete diamantes de la bóveda se apagaban. El Emperador empezó a correr y tropezar, correr y tropezar, mientras uno por uno se apagaban los diamantes.

El Templo se quedó a oscuras. El Emperador se desplomó a tres pasos de la Pluma.

Sus ojos, como los del Consejero, ya no veían. Estaban llenos de Nada.

Afuera, comenzaron los festejos.

Claudio Avi Chami

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Ya en la antigüedad clásica se encontraron los únicos cinco sólidos perfectos que existen (Son sólidos perfectos aquellos que tienen todas sus caras son iguales, y las caras son polígonos regulares).
Esos sólidos son el tetraedro (pirámide de base triangular), el cubo, el octaedro, con ocho caras triangulares, el dodecaedro (12 caras pentagonales) y el icosaedro (veinte caras triangulares).

Los griegos sostenían que todas las clases de materia estaban formadas por cuatro elementos, tierra, agua, aire y fuego.
Según Platón, la tierra (estable) está relacionada con el cubo, el fuego es penetrante como el tetraedro, el aire es fluido como es la apariencia del octaedro, y el agua, multifacética, está representada por el icosaedro.
En este feliz casamiento de parejas que imaginó Platón, quedó un cuerpo sin compañera, el dodecaedro, a quién le asignó el papel más importante de todos: Representa al universo.

Así, en esta pintura de la última cena de Dalí, el fondo es el dodecaedro, o sea, el universo según Platón:

Aristóteles no sintió simpatía por el papel que se le asignó al dodecaedro. Él imaginó un nuevo elemento, el éter, la quintaesencia. El éter fue durante siglos imaginado como el elemento que inunda a todo el universo, a través del cual se propagan las ondas luminosas y en el que flotan todos los cuerpos celestes.

Recién en 1887, en un experimento hoy famoso, realizado por Michelson y Morley, se demostró que el éter no existe. Así se fue desarrollando la teoría científica como la conocemos hoy, en la que la luz, como el resto de las ondas electromagnéticas, se puede propagar en el vacío que reina entre los cuerpos celestes.

Los más viejitos entre nosotros recordamos aún que a las ondas de radio se las solía llamar todavía ondas etéricas, pero en general, el concepto de éter abandonó el campo de la ciencia y mantuvo su importancia solamente en el misticismo.

Pero el cuentito no termina ahí.
En el s. XX, luego de observar la aparente expansión del Universo en todas direcciones, se ideó la teoría del Big Bang, que sostiene que el Universo comenzó tal expansión a través de una explosión de tamaño inconcebible que ocurrió hace unos 13.7 mil millones de años.

En los últimos tiempos se descubrió un hecho sorprendente, y es que la expansión del Universo, en vez de mantenerse constante o volverse cada vez más lenta, está en aceleración.

Una fuerza de naturaleza todavía desconocida, está acelerando la expansión del Universo. Muchas teorías tratan de explicar la causa de este fenómeno, y esa fuerza oculta ha sido bautizada por algunos como la quintaesencia. La mística volvió a ingresar al terreno de la ciencia.

En la película de ciencia ficción, el Quinto Elemento, se insinúa que tal quintaesencia que impulsa al Universo, es la fuerza de la vida misma.


Un asteroide del tamaño de un autobús pasó cerca de la Tierra

“Tal como esperábamos el asteroide pasó cerca de la Tierra esta tarde. La roca espacial BX34 2012 es una de las veinte que más se han acercado al planeta desde que se lleva un registro”, señaló Tim O’Brien, director asociado del Observatorio de Jodrell Bank.

El asteroide tenía alrededor de 11 metros de diámetro y fue detectado por primera vez el pasado miércoles.

Hacia las 16:00 horas GMT de este viernes fue el momento en el que el asteroide estuvo más cerca de nuestro planeta, a una distancia de 60.000 kilómetros aproximadamente, equivalentes a menos de una quinta parte de la distancia con la luna.

Sin riesgo

Los astrónomos destacaron que no había razón para preocuparse.

“Es una de las aproximaciones más cercanas registradas”, explicó Gareth Williams, director asociado del Minor Planet Center en los Estados Unidos. “Se coloca así entre las 20 aproximaciones más cercanas, pero suficientemente lejos… como para que no hubiese ninguna posibilidad de que nos golpeara”, explicó a la BBC.

El trayecto del asteroide convierte a la roca en la más cercana en pasar cerca de la Tierra desde que el objeto 2011 MD hiciera lo propio en 2011.

Estimaciones anteriores situaban al asteroide a una distancia más cercana, de unos 20.000 kilómetros, muy similar a la que se encuentran los satélites geoestacionarios, pero las observaciones realizadas durante la noche revelaron que afortunadamente pasaría más lejos.

El tamaño del asteroide era similar al de los tradicionales autobuses de dos pisos que circulan por las calles de Londres. “Si bien el tamaño de un autobús puede parecer grande, realmente son pequeños, ya que en caso de entrar en la atmósfera se destruiría y la mayor parte del material se quemaría”, sostuvo Williams. El científico quiso dejar en claro, que ni siquiera esa posibilidad existía en este caso.

Fuentes: BBC y CNN en español


Si queremos comprender el funcionamiento de un sistema, a veces es recomendable analizar sus componentes.

Por ejemplo, si queremos saber cómo funciona nuestra computadora, es muy probable que los primeros pasos consistan en aprender sobre sus bloques básicos: el microprocesador, la memoria, los dispositivos de almacenamiento a largo plazo (tales como el disco duro), los dispositivos de entrada y salida (mouse, teclado, pantalla), los dispositivos de comunicaciones (conexión a la Internet), etc.

Pero hay sistemas que no admiten tal reduccionismo. Uno de los ejemplos más conocidos son los llamados sistemas caóticos. El ejemplo mostrado en el video a continuación es un sistema simétrico de imanes, sobre los que oscila un péndulo magnético. Los movimientos del péndulo, a pesar de ser la configuración simétrica, son sumamente  erráticos. La posición final del péndulo es impredecible.

Esta otra simulación por computadora muestra los movimientos de un péndulo doble, y nuevamente, a pesar de ser el sistema sumamente simple, los resultados son sumamente complejos (y para mí, interesantes por su belleza):

Un famoso proverbio chino dice:  “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo” . La meteorología se enfrenta, justamente, con este tipo de comportamiento denominado caótico. Un pequeño cambio en las condiciones en un lugar determinado pueden provocar una respuesta enorme y absolutamente impredecible en otro punto. Popularmente denominado efecto mariposa, los libros y las películas han jugado con este comportamiento real y su influencia en el espacio, y en el tiempo. En un conocido cuento de Ray Bradbury, “El ruido del trueno“, se analiza cómo un pequeño cambio en el pasado tiene una enorme influencia en un presente alternativo. Este cuento inspiró a la película homónima, del año 2005.

En los sistemas caóticos, un pequeño cambio en las condiciones iniciales (desde dónde suelto el péndulo magnético, o la muerte de una mariposa en el remoto pasado) tiene efectos enormes en el comportamiento y el estado final del sistema.

Hay otro tipo de sistemas complejos. Son sistemas formados por multitud de agentes que interactúan entre sí, sin que exista una dirección central que coordine a todos los agentes (o con una dirección central que fija determinadas condiciones iniciales, o líneas generales de comportamiento, pero no dirige cada acción del sistema).  El comportamiento de los agentes puede obedecer a reglas muy simples, pero en algunos casos, los resultados son sumamente interesantes.

Ejemplos y resultados de estos sistemas complejos son, los nidos de hormigas, las bandadas de pájaros, las redes de computadoras y las redes sociales.

El juego de la vida de Conway es otro ejemplo de sistemas complejos, y mientras buscaba más ejemplos para demostrar ésto me encontré con una perlita, de la que contaré en un próximo aporte.

Ver la segunda parte


Tras años de experimentos, los investigadores del Instituto de Tecnología Israelí planean construir y enviar al espacio una formación fija de tres nano-satélites de hasta seis kilos cada uno.

El proyecto, dirigido por el profesor Pini Gurfil de la Facultad Aeronáutica e Ingeniería Espacial, será presentado oficialmente el próximo lunes en la Conferencia Espacial del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Los nano-satélites intentarán recibir señales en diversas frecuencias desde la Tierra y calcular la ubicación de las instalaciones de transmisión. La recepción de señales en el espacio desde la Tierra con la ayuda de una serie de nano-satélites volando en una formación fija, es un nuevo concepto que nunca se ha llevado a cabo en ningún lugar del mundo. Si el experimento tiene éxito, podría aplicarse a la localización de personas desaparecidas o en peligro.


La Tierra como nunca la habías visto.

El nuevo satélite Suomi NPP de la NASA ha tomado esta foto de alta resolución de la Tierra, que prácticamente se sale de la pantalla. Está disponible en varios tamaños aquí.

La imagen es compuesta, formada por una serie de vistas tomadas el 4 de Enero del 2012. Recuerda a una foto legendaria tomada por el Apolo 17 el 7 de Diciembre de 1972.

Créditos: NASA/NOAA/GSFC/Suomi NPP/VIIRS/Norman Kuring