Cap. 9 – Vuelve la quintaesencia

Publicado: enero 30, 2012 en Ciencia, La loca aventura del conocimiento
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Ya en la antigüedad clásica se encontraron los únicos cinco sólidos perfectos que existen (Son sólidos perfectos aquellos que tienen todas sus caras son iguales, y las caras son polígonos regulares).
Esos sólidos son el tetraedro (pirámide de base triangular), el cubo, el octaedro, con ocho caras triangulares, el dodecaedro (12 caras pentagonales) y el icosaedro (veinte caras triangulares).

Los griegos sostenían que todas las clases de materia estaban formadas por cuatro elementos, tierra, agua, aire y fuego.
Según Platón, la tierra (estable) está relacionada con el cubo, el fuego es penetrante como el tetraedro, el aire es fluido como es la apariencia del octaedro, y el agua, multifacética, está representada por el icosaedro.
En este feliz casamiento de parejas que imaginó Platón, quedó un cuerpo sin compañera, el dodecaedro, a quién le asignó el papel más importante de todos: Representa al universo.

Así, en esta pintura de la última cena de Dalí, el fondo es el dodecaedro, o sea, el universo según Platón:

Aristóteles no sintió simpatía por el papel que se le asignó al dodecaedro. Él imaginó un nuevo elemento, el éter, la quintaesencia. El éter fue durante siglos imaginado como el elemento que inunda a todo el universo, a través del cual se propagan las ondas luminosas y en el que flotan todos los cuerpos celestes.

Recién en 1887, en un experimento hoy famoso, realizado por Michelson y Morley, se demostró que el éter no existe. Así se fue desarrollando la teoría científica como la conocemos hoy, en la que la luz, como el resto de las ondas electromagnéticas, se puede propagar en el vacío que reina entre los cuerpos celestes.

Los más viejitos entre nosotros recordamos aún que a las ondas de radio se las solía llamar todavía ondas etéricas, pero en general, el concepto de éter abandonó el campo de la ciencia y mantuvo su importancia solamente en el misticismo.

Pero el cuentito no termina ahí.
En el s. XX, luego de observar la aparente expansión del Universo en todas direcciones, se ideó la teoría del Big Bang, que sostiene que el Universo comenzó tal expansión a través de una explosión de tamaño inconcebible que ocurrió hace unos 13.7 mil millones de años.

En los últimos tiempos se descubrió un hecho sorprendente, y es que la expansión del Universo, en vez de mantenerse constante o volverse cada vez más lenta, está en aceleración.

Una fuerza de naturaleza todavía desconocida, está acelerando la expansión del Universo. Muchas teorías tratan de explicar la causa de este fenómeno, y esa fuerza oculta ha sido bautizada por algunos como la quintaesencia. La mística volvió a ingresar al terreno de la ciencia.

En la película de ciencia ficción, el Quinto Elemento, se insinúa que tal quintaesencia que impulsa al Universo, es la fuerza de la vida misma.

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