Cap. 11 – Qué tendrás en tu corazón, estrellita mía?

Publicado: febrero 13, 2012 en Ciencia, La loca aventura del conocimiento
Etiquetas:, , , , , ,

En los primeros capítulos de esta serie, hablamos de algunos errores famosos. Comentábamos que los dichos de dos personas importantes daban a entender, a finales del s.XIX, que ya casi no quedaba nada por descubrir (ver los capítulos “Adiós a la oficina de patentes” y “No hay final para esta aventura“).

En la historia hubo y habrá errores. Una vez, comentando con un compañero de trabajo sobre una obra de Freud, en la que teje una teoría sobre el profeta Moisés, le preguntaba cómo podía ser que una persona indudablemente capaz como Freud hubiera escrito un análisis histórico tan chapucero de la vida de Moisés. Para mí, Freud se enamoró de su teoría sobre Freud y consciente o inconscientemente (ejem, ejem!) se deslindó de las obvias fallas históricas en su teoría. Mi compañero me contestó algo, y aunque de ésto hace ya muchos años, todavía lo recuerdo: “Todos hacemos errores, los grandes hombres, a veces, comenten grandes errores”.

Nosotros, desde la comodidad que da el acceso al conocimiento de hoy, podemos reírnos quizá de ciertas tremendas metidas de pata históricas. Pero nos podemos reír, parafraseando a una frase usada por Newton, porque estamos parados sobre los hombres de gigantes, que nos legaron su conocimiento.

Auguste Comte fue un gran filósofo. En 1835, escribía que, dado que las estrellas están a distancias inalcanzables, jamás sabríamos la composición química de las mismas, por lo que tal cuestión debería ser excluida del ámbito de la investigación científica. No pasaron ni siquiera treinta años, y el astrónomo William Huggins ya publicaba sus primeras conclusiones sobre la composición química de las estrellas.

Cómo lo hizo?

 

<<< TEMAS RELACIONADOS >>>
Lista de temas de “La Loca Aventura del Conocimiento”
Capítulo 4, “La realidad supera a Asimov”
Capítulo 7, “La loca carrera del transistor”

 

El análisis espectrográfico

Todos hemos sido testigos del fenómeno de refracción de la luz. Este fenómeno se produce porque la velocidad equivalente de la luz no es igual en todos los medios.

La luz viaja más rápido en el aire que en el agua. Si un automóvil “muerde la banquina”, automáticamente doblará hacia ella, ya que las ruedas del lado de la banquina girarán más lento que las que están sobre el asfalto. Del mismo modo, los rayos de luz que deben atravesar el agua lo hacen más lentamente que en el aire, y el lápiz de la figura se nos aparece quebrado.

Aquí entra en escena nuevamente don Isaac Newton, que descubrió que la luz blanca del sol se descompone, al pasar por un prisma, en los colores que la componen. De la misma manera que las gotas de lluvia, al descomponer la luz blanca, crean el arco iris.

La luz que proviene de una estrella encuentra, durante su propagación por la atmósfera de la estrella, gases compuestos por distinto tipos de átomos. Los gases no permiten que toda la luz los atraviece, en algunas frecuencias específicas la luz es absorbida, apareciendo en forma de rayas negras, y denominadas justamente, espectro de absorción. Cada elemento químico absorbe la luz de una manera determinada, su espectro de absorción, como una huella digital, permite determinar qué elementos químicos están presentes en la atmósfera de las estrellas.La luz que proviene de una estrella tiene asociada un espectro que es la combinación de los espectros de absorción de cada uno de los elementos que la forman. Pero las líneas espectrales no aparecen en forma uniforme, algunas son muy débiles, y otras muy marcadas. Esas diferencias entre las líneas nos dan una pauta de la composición porcentual de la materia de la estrella. Las líneas marcadas corresponden a elementos de gran abundancia, las débiles, a elementos raros.Como nota interesante, el elemento Helio fue observado por primera vez en análisis espectrales de estrellas y pasaron muchos años hasta que, a finales del s.XIX, fue identificado en la Tierra.

Ejemplo de los espectros de absorción de tres elementos químicos 

Según el análisis espectral, el 70% de la masa de la capa exterior de nuestro Sol es hidrógeno, un 27% es helio, y el resto se reparte entre oxígeno, carbono, etc. Se considera que en las regiones internas del Sol la proporción de hidrógeno es algo menor, un 66%. El 5% faltante lo “gana” el helio.

La composición química de la Tierra es completamente diferente, siendo dominantes el hierro, oxígeno, silicio y magnesio. El hidrógeno es casi inexistente en la Tierra, aún formando parte del agua, ya que el agua es una parte insignificante de la masa total de nuestro planeta.

 

Anuncios
comentarios
  1. iiignacio dice:

    Estoy de acuerdo en que grandes científicos cometieron grandes errores…los epiciclos con sus tortuosas matemáticas o la creencia en ese ther que “todo lo ocupaba”, son dos de los ya clásicos errores… pero no los únicos.

    Sin embargo creo que los filósofos cometieron muchos mas, dado su entusiasmo por pensamiento “a priori”. La lógica, aparentemente impecable, necesita, para formar las “premisas” o “proposiciones” crear afirmaciones positivas (muy arriesgadas) o bien, verse forzado a esperar “observaciones reales”.

    A esto último de “esperar a observaciones reales” los filósofos han resultado un poco alérgicos, y de ahí sus habituales errores. Sin ir mas lejos, Aristóteles fue un “champion du monde”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s